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18 diciembre, 2011

El amor III


Mujer: crecemos, nos desesperamos creciendo,
oscuros, sin infancia, cada vez, más oscuros,
hacia el único origen inminente
donde renaceremos, donde tú
renacerás para mí sólo.

Para mí, para nadie
más que para mis besos, para mis treinta bocas,
para mi torbellino donde aprendiste un día
a caer velozmente como una estrella errante:
mujer, estrella mía, velozmente.

No me obstino en tocarte por sólo enardecerte.
Tengo experiencia: te amo.
Tengo violencia: te amo todavía más hondo
,
todavía más lejos que todos los delirios
y, como ellos, te cobro posesión implacable.

Oh flor única: nadie
vio con tu naturaleza la libertad del día
como yo vi. Ninguno
te supo descifrar, apacible corola,
maternidad profunda.

Madre del hombre, madre de los sueños del hombre,
poseída, preñada por el furor del hombre,
por la inocencia, por el desamparo
del hombre.

Mujer, el tiempo pasa. Yo soy hombre. Tú
eres una mujer, La poesía
es nuestra sangre. Todo
lo que pueda decirse de nosotros es eso,
y algo más que es inútil
repetirlo.



Gonzalo Rojas

12 noviembre, 2011

Te amo


Te amo,
te amo de una manera inexplicable,
de una forma inconfesable,
de un modo contradictorio.

Te amo
con mis estados de ánimo que son muchos,
y cambian de humor continuamente.
por lo que ya sabes,
el tiempo, la vida, la muerte.

Te amo...
con el mundo que no entiendo,
con la gente que no comprende,
con la ambivalencia de mi alma,
con la incoherencia de mis actos,
con la fatalidad del destino,
con la conspiración del deseo,
con la ambigüedad de los hechos.

Aún cuando te digo que no te amo, te amo,
hasta cuando te engaño, no te engaño,
en el fondo, llevo a cabo un plan,
para amarte mejor.

Te amo...
sin reflexionar, inconscientemente,
irresponsablemente, espontáneamente,
involuntariamente, por instinto,
por impulso, irracionalmente.

En efecto no tengo argumentos lógicos,
ni siquiera improvisados
para fundamentar este amor que siento por ti,
que surgió misteriosamente de la nada,
que no ha resuelto mágicamente nada,
y que milagrosamente, de a poco, con poco y nada
ha mejorado lo peor de mí.

Te amo,
te amo con un cuerpo que no piensa,
con un corazón que no razona,
con una cabeza que no coordina.

Te amo
incomprensiblemente,
sin preguntarme por qué te amo,
sin importarme por qué te amo,
sin cuestionarme por qué te amo.

Te amo
sencillamente porque te amo,
yo mismo no sé por qué te amo.

30 enero, 2011

Desde el fondo de la magnífica tragedia


Los alfileres son asuntos fuera de las palabras
asuntos cotidianos como el llanto y la ceniza
la belleza suele espantar
y qué
el sol puede salir por cualquier agujero después de una borrachera
y la simplicidad puede ser un beso de nueve aristas
es así se dice que el tiempo siempre tiene las respuestas que esas sean
para los otros, para los que prefieren esperar
me bebo y me derramo
en la otra arista en el otro juego
seremos los fieles
las habitaciones son algo fuera de la noche y porqué no
también fuera de los días
la paciencia no me alcanza
siento un gran gusto por quienes no temen
por los que saben el secreto
el despropósito es el centro exacto de las cruces
un sentido de cíclope
la ternura abrazada a este juego demasiado oscuro

La profanación a escala real es el crimen merecido
por las mejillas del cierre

Un pretexto, la lluvia
una traición demasiado exquisita.


Marcela Saldaño
Desde el fondo de la magnífica tragedia (2003)

24 diciembre, 2010

" ..... " - PAUL SEAQUIST


Esta noche
quiero escribir un poema
que se desnude en palabras
ante las ilusiones que se visten
como siempre de ti

Quiero acariciarte
como la lluvia al cielo
en esas noches de invierno
que abrazan con duelo
la melancolía de ser

¿Cómo tenerte?

Los sueños de mis días se hacen pocos
y el desierto sigue en vela
por las vides del agua
que jamás ha de besar

Amada en sueños
pintas mis largas de horas de negro
y al escuchar tus pasos
por las veredas de la muerte
sin poder más que en sueños tenerte
me doy cuenta
al compás del minutero
que estoy aún más solo que ayer.



Paul Seaquist
Silencios - 1997



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Gracias por los excelentes comentarios de este gran escritor. Feliz de saber que existe gente que lo aprecia tanto como yo, a pesar de que, en lo personal, desconozco mucho de él.

30 noviembre, 2009

Carta del suicidia


Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Por que ella sale y entra como una bala loca,
Y abre mis parietales y nunca cicatriza,
Así sople el verano o el invierno,
Así viva feliz sentado sobre el triunfo
Y el estomago lleno, como un cóndor saciado,
Así padezca el látigo del hambre,
así me acueste
O me levante, y me hunda de cabeza en el día
Como una piedra bajo la corriente cambiante.

Así toque mi citara para engañarme, así
Se habrá una puerta y entren diez mujeres desnudas,
Marcadas sus espaldas con mi letra, y se arrojen
Unas sobre otras hasta consumirse.

Juro que ella perdura porque ella sale y entra
Como una bala loca,
Me sigue a donde voy y me sirve de hada.


Gonzalo Rojas

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21 septiembre, 2009

Oscuridad hermosa


Anoche te he tocado y te he sentido
sin que mi mano huyera más allá de mi mano,
sin que mi cuerpo huyera, ni mi oído:
de un modo casi humano
te he sentido.


Palpitante,
no sé si como sangre o como nube
errante,
por mi casa, en puntillas, oscuridad que sube,
oscuridad que baja, corriste, centelleante.


Corriste por mi casa de madera
sus ventanas abriste
y te sentí latir la noche entera,
hija de los abismos, silenciosa,
guerrera, tan terrible,
tan hermosa que todo cuanto existe,
para mí, sin tu llama, no existiera.


Gonzalo Rojas
De Contra la muerte, 1964.

07 junio, 2009

¿Qué se ama cuando se ama?


¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: ¿amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?

¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible?

Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

Gonzalo Rojas


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"Lo impreciso se retuerce
a la indefectible manía
de no desprendernos"


Morte

17 mayo, 2009

La esfinge depositada en el cutis


“El hombre necesita un dios para su debilidad
un dios para su amor.
Pero yo busco un dios para mi crimen
Para mi herejía idolátrica.”
Carlos de Rokha.





Mi crimen está en esas creencias en la sonrisa entumecida y en un paisaje de imágenes rotas.
El primer mundo me vio nacer, es cierto, aunque aún no he recobrado a mi parentesco deforme y sombrío. Sin raíces me mantengo en pie. Los viejos designios son parte de los versos nocturnos, las colecciones lejos de la furia.

II


El peso de las letras, de mis brazos en las manos es el atardecer característico, anclado a la última carnicería. Retrata la caída donde los frutos intervienen en extensiones artificiales. Paraísos de ceniza sobre charcos y reflejos de saeta.

III


Todo es tan cierto los pasos ya no dejan rastro, aún no recobro ese parentesco deforme y sombrío.
El fin son los cadáveres que silban, las venas fuera de la boca. Bebo la noche al confundirme con la vigilia.
Los gestos son un sonido de epidermis, cuya profundidad se aproxima a un blanco gemido.
La tempestad se anula como un caballo que duerme.

La tormenta hace florecer al tercer sitio, sin saber pertenezco a la canción, a los libros sin nombre, a mi furia, a mi gracia,
a las manzanas doradas que robé.

Capturo al atardecer más próximo, puedo ver la mueca
los signos de crimen y muerte.

IV


Soy el vigía y la estrella deforme de esta noche. El círculo negro que se ancla en este espacio que es solo evidencia
Quiero recorrer una planicie, cuando el verbo se cae y troca los pedazos de la noche
Costilla sobre costilla paseo al cadáver
vuelvo a la evidencia, hay algo que se escapa al despropósito
hay algo que ríe
La imaginación de los pocos es la tragedia que me falta, el crimen cerca de la magnificencia, una situación de espera y cacería que logra transformar los pliegues y me entrega la sortija. La fecundidad que sea de los pocos, de la oscuridad y la estrella deforme de esta noche, un círculo negro de contenido indescifrable. La opción nula en los espéculos sagrados
La notoriedad del tiempo
Matriz rota como objeto enrarecido.


Marcela Saldaño


...

13 noviembre, 2008

Quimeras - Paul Seaquist


Te sueño
adornando mis brazos
con tu cuerpo sereno

Cuántos días tardaría
en explicar tu belleza

Y sólo hay unos cuantos
para hablar de amor


Paul Seaquist
Silencios - 1997

07 noviembre, 2008

Hada - Paul Seaquist



En la caberna silenciosa
el alma espera apasionada

Hada, cabellos de noche y seda
Hada, de ojos mizos y vida

Cómo besar tus labios
en mis dias de otoño

Cómo sentir tu fiebre
en esas noches eternas
de indiscretos diluvios

Y cómo he de morir tranquilo
sin tocar tu alma
con mis manos en tintas
de poesía y sueños.


Paul Seaquist
De: Silencios 1997

29 octubre, 2008

Premonitorio en 1913


Metafísico y tétrico, buscándote,
mirándote y besándote en lo osbcuro
araño la ciudad acariciándote
en el vientre de tigre del futuro.

Te palpo el pecho de cristal, mirándote
como una forma justa, el pie seguro,
llamándote, nombrándote, tocándote
con las tinieblas el corazón puro.

Pequeña Luisa Anabalón: ¡"Menina"!
dócil y dúctil versión femenina
de una casa de España acuchillada.

Lloras adentro de la lluvia acerba,
como un violín que se extravió en la yerba,
contra la eternidad desesperada.




Pablo de Rokha
Ciclo de piedra

27 septiembre, 2008

El bar de los pobres


Hoy he ido a comer dónde comen los pobres,
Dónde el pútrido hastío los umbrales inunda
Y en los muros dibuja caracteres etruscos,
Pues nada une tanto cómo el frío,
Ni la palabra amor, surgida de los ojos,
Como la flor del eco en la cúpula perfecta.

Los pobres se aproximan en silencio.
Monedas son sus sueños
Hasta que el propio sol airado los dispersa
Para sembrarlos sobre el hondo pavimento.
En tanto, cada uno es para el otro
Claro indicio, fervor de siembra constelada.

Y en la pesada niebla de los hábitos
Que en ráfagas a veces se convierten
De una muda erupción
De alcohólica armonía,
Yo siento que el destino nos aplasta,
Como contra una piedra prehistórica.

Pues somos los que pasan
Cuando los más abren los ojos claros
Al amplió firmamento
Que adunan los crepúsculos antiguos.

El mundo es sólo el sol para nosotros,
Un sol que ha comenzado por besar las terrazas
De los barrios abstractos...

Masticamos sus migajas,
Sintiendo que un espasmo egoísta nos mantiene,
Pues somos individuos, por más que a ciencia cierta
El nombre individual es sólo un signo etrusco

En los que aquí mastican su pan de desventura
Un viejo gladiador vencido existe
Que puede aún llorar la lejanía,
Los menús elegir de la tristeza
Y darse a la ilusión de que, con todo,
Es un sobreviviente de la locura atómica.

Sentados en podridos taburetes
Ellos gastan los últimos billetes
Vertidos por la Casa de Moneda.

Los billetes son diáfanos, decimos,
Carne de nuestra carne,
Espuma de la sangre.

Con billetes el mundo
Congrega sus rincones
Y parece mostrar una estrella accesible
Sin ellos, el paisaje es sólo el sol
Y cada cual resbala sobre su propia sombra.

Pero la Casa de Moneda piensa por todos
Y los billetes; ¡oh encanto del bar miserable!
Nos suministra sueños congelados,
Menús soñados el día desnudo de fama.
Al levantar os vasos se produce el granito
Del brindis que nos une en un pozo invisible.

Alguien nos dice que el sol ha salido
Y que en el barrio alto
La luz es servidora de los ricos
¡La misma luz que fue manantial de semejanza!

Hoy he ido a comer donde comen los pobres
Y he sentido que la sombra es común
Que el dolor semejante es un lenguaje
Por encima del sol y de las Madres.

Teófilo Cid
De: Nostálgicas mansiones, 1962



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Espero que las proximas letras que escriba sobre este miserable blog... correspondan a mis desvarios personales, y sean mucho más que vagas ideas o estrofas inconclusas de las que ya he escrito varias.
Morte

30 julio, 2008

NOCTURNO MUY OBSCURO


La noche inmensa no resuena, estalla
como un bramido colosal, retumba
con un tremendo estruendo de batalla
que saliera de adentro de una tumba.

Fué un pedazo de espanto que restalla
o una convicción que se derrumba,
una doncella a quien violó un canalla
y una montura en una catacumba.

Calla con un lenguaje de volcanes,
como si un escuadrón de capitanes
galopara en caballos de basalto.

Porque el silencio es tan infinito
tan espantoso y grande como un grito
que cae degollado desde lo alto.

11 mayo, 2008

Walking around


Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.

No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas moradas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.

No quiero para mí tantas desgracias.
no quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena.

Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llear con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.

Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.

Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.

Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.


Pablo Neruda
 

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