
ególatra su belleza
puedo adivinar en tus ojos el fúnebre velo
que cubre también a los míos.
¡Pero que importa que la tragedia
enlute nuestras miradas!,
si aún así puedo sentirte
si aún así puedo olerte...
Yo huelo tu sangre en el aire frío
cuando desde tus feroces rasguños
emerge desbordante...
Lo creas o no
resulte ridículo o no,
te siento.
Puedo oír en el silencio abismal
el casi imperceptible y doloroso gemido
que de tus rasgadas fauces proviene.
Los aullidos se han volcado a un lamento viejo
suenan a una perfecta agonía.
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Escrito muy antiguo... Mmmm...En honor a los recuerdos.




